Sé fuerte, cree en ti

En la vida hay personas que intentan aplicar alguna especie de castigo, como jugando a ser Dios dando "lecciones" y supuestos consejos, exigiendo madurez cuando en sus acciones sólo hay destellos de malcriadez. Olvidamos mirar atrás, los errores que cometimos y toda la historia que hay detrás. Olvidamos analizarnos a nosotros mismos y, peor aún, olvidamos ponernos en los zapatos de alguien más. 





En la vida hay personas que viven sus vidas ocupándose de la de los demás, juzgando, señalando, criticando, atacando. Esperando que todo el mundo sea como ellos, suponiendo y afirmando que todo aquel que es diferente, que no actúe a su manera está equivocado; creyéndose dueño absoluto de la verdad y la razón. 

Yo creo que todos tenemos una historia, que cada individuo tiene derecho a formarse su propia personalidad, sus propios valores, sus propios principios y ser fiel a ellos. Creo firmemente que no podemos juzgar a una persona porque piensa o actúa distinto. Si yo rechazara a todas las personas que piensan y actúan distinto a mí, creo que estaría prácticamente sola en este mundo, porque a veces puedo parecer extraterrestre. Yo creo en la individualidad, en que cada quien es responsable de su vida y de sus actos, en que cada quien puede actuar según crea, siempre y cuando no ataque a los demás por no seguirlo. 

Yo creo que los hijos son prestados y que estamos en este mundo sólo como un instrumento. Que ellos deben volar y crearse su propio camino, y que están en la libertad de seguir o no nuestras enseñanzas. Creo que la distancia no siempre aleja y que la cercanía no siempre acerca. No creo en la sangre sino en los afectos, y qué mejor ejemplo que los padres adoptivos. Creo que los afectos no se compran ni se obligan. Creo en la familia de corazón, no de obligación. Creo en la libertad de pensamiento y de sentimiento. 

No me acomplejo si me llaman o no, porque olvido muchas veces llamar. No baso mis sentimientos en una sola cosa que pudo pasar, baso mis sentimientos en el tiempo y todo lo bueno que hay detrás. No creo en las excusas, pero sí creo que las personas tienen sus propias responsabilidades, y con el tiempo, cuando crecen y hacen vida, las cosas pueden cambiar. No los culpo, se llama madurar.

Creo en la naturalidad de la separación. No espero que mi mejor amiga comparta conmigo como cuando teníamos 15, no espero que mis padres me mantengan ahora que crecí, no espero que toda la familia pase todas las fiestas juntos, sólo espero que cuando hable con esas personas a las que ya no veo tanto, sea como si la vida nunca nos hubiera distanciado. 

Creo en el matrimonio por sobre todas las cosas y lo defiendo. No importa cuán culpable te hagan sentir, el amor es al que debes seguir. Creo que cuando te casas, tu esposo es tu nueva familia. Creo en la confesión y en lo que me dicen los sacerdotes. Creo que el Espíritu Santo habla a través de ellos y nadie puede pasar sobre eso. Nadie puede decirte que no los escuches, y mucho menos que están equivocados (no sigamos jugando a ser Dios). No creo en la terapia matrimonial fuera de la Iglesia, porque el matrimonio es un sacramento de ésta. 

También creo que a este mundo le falta humildad, y ser humilde no se refiere a lo material, se refiere a humillarnos como seres humanos sin pensar que somos más que los demás -y mucho menos más que Dios- 

Sé tu misma y cree en ti, deja que Dios te acompañe y que el tiempo pase. Toda tormenta tiene un fin, y cuando el sol salga por fin encontrarás la paz y los rayos del sol te iluminarán.

Sé fuerte, aunque detrás de tu fortaleza se esconda una pequeña fragilidad, mantente firme y cree en ti. 

Humildemente, 
Joerly Mendonca

Lee también: La batalla emocional del matrimonio y El egoísmo es subjetivo 

Utiliza los botones de abajo para compartir en tus redes sociales, y así ayudar a otras mujeres a creer en sí mismas. 

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.